Ahora sí, rumbo Norte. – PARTE1

Puerto Natales, Chile-Villa O’Higgins, Chile

En esta entrada vamos a relatar como fue el viaje de ida a  El Chalten, lugar mundialmente conocido por sus trekkings y la gran afición por la escalada.

Aquí se coge el Ferry hacia Villa O´Higgins, para nosotros, el principio de nuestro viaje por la Carretera Austral.

Estábamos de vuelta en el Calafate, necesitábamos reparar la parrilla de Nacho, el sillín de Saimon y lavar un poco de ropa para proseguir el camino.

Nos esperaban 220km hasta El Chalten y el primer día queríamos hacer aproximadamente 100km hasta llegar a la casa rosa, “Pink house”. Un edificio rosa abandonado, bastante conocido en el mundo cicloturista y que está en perfectas condiciones para pasar uno o mas días.

El camino era de asfalto y en principio, la travesía era sencilla. Pero el viento nos jugó una mala pasada y nos costó más de lo previsto llegar a nuestro destino. Por fin llegamos a la casa y tras investigar un poco la zona, acampamos cerca del rio donde conocimos, a Kale y Erika, una pareja de cicloturistas californianos y a Fred y Bass, dos cicloturistas franceses. Juntos pasamos dos días acampados y compartiendo aventuras. Entre tanto, se nos ocurrió la idea de hacer un horno de piedra y barro, donde hicimos pizzas y pasteles hasta hartarnos.

Después de dos días, tras despedirnos y dividir nuestros caminos, nos dirigimos hacia El Chalten. Nos esperaban 130km de pura Pampa y no iba a ser fácil porque el día se presentaba bastante feo. Como era de esperar, la cosa estaba poniéndose dura, lluviosa y muy monótona. A todo esto se le sumó que la rueda trasera de Nacho estalló.

Como dato curioso durante este trayecto pasó que, al fin nos encontramos con los chicos de la Kombi Kontinental, una pareja que no conocíamos pero con la que manteníamos relación a través de las redes sociales debido a una foto que publicamos de ellos, un día que nos encontramos en El Calafate y nos gustó su van. Ésta fue la motivación que nos faltaba para lograr los 130km que teníamos que hacer bajo la lluvia y cada vez estábamos mas cerca.  Gracias Manu y Virginia!!!

La pareja de la Combi, nos había dado un consejo para El Chalten. Teníamos que buscar otra furgoneta blanca de dos franceses, que sabían de un sitio cerca del campo de fútbol, donde se podía dormir gratis con baños y duchas. Resultó ser un sitio bastante curioso, una zona de campamentos escolares con un campo de fútbol, un trozo de bosque donde colocar las carpas, que disponía de un fogón inmenso y todas las instalaciones a modo de barracones que servían para cocinar , asearse y demás cosas.

Tras muchas vueltas por El Chalten sin encontrar la combi, nuestra única opción fue buscar el “famoso” campo de fútbol que sabíamos que estaba muy cerca del sitio que buscábamos.

Todo salió como esperábamos, encontramos el lugar y resultó ser, tal y como nos habían comentado. Creo que fue una de las primeras duchas en condiciones de temperatura que nos dimos en lo que llevábamos de viaje.

Pasamos 4 días en El Chalten “trabajando” en nuestras redes sociales, hablando con nuestras familias y poniéndonos al día de las noticias que rondaban por el mundo. Cuando vino buen tiempo, pudimos hacer el acceso a la base del Fitz Roy. Algo que queríamos hacer mucho antes de comenzar el viaje y que nos llenó de orgullo.

 

Todo estaba preparado para irnos, solo nos faltaba encontrarnos con un contacto que habíamos hecho, que podía conseguir los billetes del Ferry para cruzar al otro lado de la laguna a mejor precio que el normal. Tuvimos suerte y conseguimos quedar con el hombre para hacer el trapicheo de los billetes, pero por circunstancias ajenas a nosotros al final no pudimos hacerlo. Se anuló ese viaje y nos devolvieron el dinero. Ahora tendríamos que buscarnos la vida para no pagar el precio real de los billetes, unos 40€ por 45min de ferry…un despropósito.

Para llegar a Villa O’Higgins teníamos que coger dos barcos. Uno que nos cruzaría el Lago del Desierto (45min), hacer un trekking de 6km empujando las bicicletas, pasar por la frontera y coger un segundo ferry de 3h y 30min que costaba exactamente el mismo dinero que el primero que cruzaba el Lago del Desierto.  Como nuestro viaje es bastante económico, e intentamos gastar lo menos posible siempre que podemos, pensamos en las opciones que teníamos para pagar menos o no pagar.

Estábamos en frente de los barcos viendo como unos salían, otros llegaban, y el barco que nosotros queríamos coger ( uno de los más baratos, por ser el más pequeño ) no quería salir debido al mal tiempo. En este preciso momento fue cuando uno de los militares que estaban en la zona, nos comentó que para este tramo que teníamos que hacer, había una segunda opción, rodear toda el lago en un aparentemente “pequeño” trekking de 12km bastante sencillo y que de vez en cuando se veía algún que otro ciclista haciéndolo. Ambos nos miramos a la cara y sin pensarlo dos veces nos dijimos; si otros pueden, nosotros también, que cojones. Y aquí fue donde comenzó todo, nuestra tremenda odisea en el Lago del Desierto.

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2018-03-05T03:47:18+00:00