Llegó la hora.

Calafate, Santa cruz, Argentina.

Llevamos casi medio año preparando este gran viaje y por fin llegó la hora. Partimos el 27 de Enero de 2017 desde San Sebastián – España a El calafate – Argentina que será nuestro primer destino y donde comenzará nuestra historia.

Con las despedidas se nos hizo un poco tarde. Teníamos que coger un autobús a Madrid para partir hacia Argentina a las 6:30am y a las 5:30am estábamos entrando en casa. Se avecina un viaje movidito.

Con el primer vuelo haríamos escala en Buenos aires y de ahí cogeríamos otro que nos llevaría a El Calafate. Un lugar con un paisaje más bien árido, rodeado de lagos y pura pampa. Decidimos parar aquí, puesto que nuestro primer objetivo era conocer la magnitud de uno de los glaciares más hermosos habidos y por haber. Uno de los pocos en el mundo que continua avanzando. El glaciar Perito Moreno, en el parque nacional de los glaciares.

 

Para los primeros días del viaje,  habíamos contactado con Hector en el Calafate a través de “Couchsurfing” para hospedarnos en su casa. El mismo día al llegar, sacamos las bicicletas de sus cajas y las montamos para dejarlas listas y poder rodar con ellas cuanto antes. Al día siguiente, ansiosos por pedalear, salimos a hacer unos kilómetros en dirección al Perito Moreno para asimilar la ruta que nos esperaba. Fue este el día en el que conoceríamos a nuestros primeros amigos cicloturistas, Kervin y Agatha. Una pareja de franceses que viajan en bicicletas acostadas y que fueron de gran ayuda en el comienzo de nuestro viaje. Gracias chicos por todos los consejos que nos disteis, nos vemos en la ruta ;).

El glaciar Perito Moreno está a 77km de El Calafate. Planeamos visitarlo en cuatro días, dos de ida y dos de vuelta.

El primer día, nuestro destino sería un lugar que queda a 44km de El Calafate, más o menos a mitad de camino, y que está a 3km de la entrada del parque, al lado de un puente que cruza el río Mitre. Aquí pasaríamos la primera noche para al día siguiente hacer los 33km restantes hasta el glaciar. Debido al viento patagónico, más comúnmente llamado por estos lugares “El innombrable”, tardamos 3:30hrs en recorrer esta distancia. Con rachas de viento en contra que más tarde nos enteraríamos que rondaban los 70km/h. “El innombrable” te hace sentir que estás subiendo una cuesta permanente, no importa si vas bajando, llaneando o subiendo una cuesta, que la velocidad va a ser siempre la misma (en este caso era de unos 4km/h). Nos vimos obligados a hacer un par de paradas para descansar y recuperar fuerzas en el trayecto. Al llegar al lugar, reventados por la paliza que nos había dado el viento y por nuestra falta de forma, caímos redondos encima del plástico que, improvisadamente habíamos tirado para descansar bajo el sol.

Al día siguiente, como teníamos 33km hasta el glaciar y después volveríamos al mismo sitio para acampar, decidimos esconder todas las alforjas que llevábamos en unos matorrales que encontramos para ir más ligeros de equipaje. Partimos y a los 3km, nos topamos con la entrada al parque. Poniendo un acento de venezolanos conseguimos ahorrarnos unos pesos en la entrada. Los demás kilómetros hasta el grandioso Perito Moreno, fueron con una ligera brisa de cola que hizo que el trayecto fuera mucho más agradable que el del día anterior.

El primer contacto con el glaciar fue impactante. No podíamos creer lo que teníamos delante. Lo que más nos impresionó fue el constante rugido de los bloques de hielo cayendo, chocando y avanzando hacia delante. Una masa de hielo gigante con kms de longitud que no para de crecer. Estruendos que muchas veces se asemejaban a los mayores truenos de una tormenta majestuosa. Este es un recuerdo que nos acompañará toda nuestra vida, algo inolvidable.

Ese mismo día, volvimos a nuestro campamento al lado del río Mitre para al día siguiente hacer los 44km de vuelta hasta El calafate. Esta vez, con el viento a nuestro favor, tardaríamos en hacerlos 1:45hrs en lugar de las 3:30hrs que nos llevó hacerlo a la ida.

Ya en El calafate, nos preparamos para nuestra siguiente aventura en dirección a “Torres del Paine”.

De esta experiencia sacamos una moraleja que fue:

“Cuando te hablan de la fuerza del innombrable, no te lo tomes a la ligera y sigue las instrucciones de su propio nombre, ni lo mentes”

 

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2018-03-05T03:49:00+00:00